C,D Oscar Aldunate

pa´ cagarse de la risa

de abogados

Un muchacho muy jovencito se encuentra con un vecino al que todos lo saludaban y le decían "el doctor", pero lo que el muchachito no sabía, era que el doctor era abogado. Ese día el jovencito con cara de preocupado se le acerca y... muy timidamente le dice: "Doctor..." "¿Qué le anda pasando jovencito?" "La verdad, doctor, es que me duele un testículo." "Pero yo soy Doctor en Derecho", le responde el abogado. A lo cual el joven con cara de sorprendido le responde: "¿Y cómo adivinó que me duele el izquierdo?"



Un abogado se casó con una mujer que se había casado seis veces. La noche de nupcias, en el cuarto del hotel, la novia le dice: "Por favor, mi amor, se gentil. Mira que soy virgen." Perplejo, ya que conocía el hecho de que ella se había casado en seis oportunidades anteriores el novio le pidió a ella que se explicase. Ella respondió: "Mi primer marido era un psiquiatra. El solo quería conversar sobre el sexo. Mi segundo marido era ginecólogo. El solo quería examinar el local. Mi tercer marido era un coleccionista de estampillas. El solo quería lamer. Mi cuarto marido era Gerente de Ventas. El decía que sabia que tenía el producto, pero no sabía como utilizarlo. Mi quinto marido era Funcionario Público. El decía que comprendía perfectamente como era, pero no tenía la certeza de que fuera competencia de el. Mi sexto marido era Técnico en Electrónica. El decía que si estaba funcionando mejor era dejarlo tranquilo y no meterse con el. Por eso es que ahora me estoy casando con un abogado, ¡porque estoy totalmente segura de que usted me va a joder!"



Va un abogado con su hijo a su hacienda ganadera. El hijo le pregunta al abogado: "Papá, papá, ¿todo lo que veo a mi alrededor es ganado?" "¡No hijo, es robado!"



El fiscal de un pequeño pueblo llama a su primer testigo en el juicio: la mujer más anciana del pueblo. Después que la mujer sube al estrado, el abogado se acerca y le pregunta: "Señora Miranda, ¿usted me conoce?" "Claro que lo conozco, Sr. López. Desde que era usted un chiquillo. Y, francamente, me ha decepcionado. Usted miente; engaña a su esposa; manipula a la gente y habla a sus espaldas. Usted se cree la gran cosa cuando todo el mundo sabe que no tiene el cerebro para dejar de ser un pelagatos en toda su vida. ¡Claro que lo conozco!" El fiscal se queda sin habla por la impresión y, como no se le ocurría otra cosa, apunta a través del salón e inquiere: "Señora Miranda, ¿usted conoce al abogado defensor?" "Claro que sí. Conozco al Sr. Gutiérrez desde que era un bebé: yo solía servir de niñera para sus padres. Y él también ha sido una verdadera decepción para mí. Es un holgazán, un mañoso y tiene problemas con la bebida. No puede relacionarse con nadie y su bufete es uno de los peores de todo el estado. ¡Vaya que si lo conozco!" En ese momento, el juez pide silencio en la sala y llama a los dos abogados a su escritorio. Con voz muy baja, les advirte: "¡Si cualquiera de ustedes se atreve a preguntar a la testigo si me conoce: lo mando a la cárcel de inmediato!"